El Navegante de Broward

Navegante 5

Fgr. 1 /Julio /1986

La noche del 1 de Julio de 1986 sucedió un acontecimiento insólito y ampliamente documentado en un pequeño pueblo del condado de Broward llamado Fort Lauderdale –considerada la Venecia americana–. La autoridad local dio parte a la NASA para que recogiesen un prototipo de laboratorio espacial que surgió volando sobre el condado y que al aproximarse a tierra chocó con una torre eléctrica y la arrastró durante 100 metros hasta detenerse flotando en un punto fijo a un metro del suelo. La NASA envió de inmediato su cuerpo de vigilancia y seguridad privada al lugar indicado por las autoridades, a su cabeza el doctor Faraday, de quien a día de hoy aun no se conoce su rango jerárquico dentro de la organización. El guarda de seguridad que reportó el suceso aseguró que durante la espera desde el interior de objeto y en un tono que calificó como gutural que le puso los pelos de punta, llegó a oír una misma palabra repetida una vez tras otra [NAVEGANTE].

Navegante 6

Fgr. 2 /Julio /1986

La NASA se hizo cargo de inmediato del artefacto flotante y lo remolcó hasta unos hangares militares cercanos. Desde este momento todo lo concerniente al avistamiento pasó a estar clasificado, y la mayor parte de la información salida a la luz proviene de una civil llamada Carolyn McAdams, quien aportó la pieza del puzzle necesaria para dejarnos a todos con la boca abierta. Esta joven trabajaba como ayudante adjunta. Afirmó ante el polígrafo que un joven, David Scott Freeman –un chico caucásico de doce años, a tenor de su apellido de esclavo asumimos que Carolyn tomó la decisión de ocultar su verdadero apellido en el anonimato– desaparecido el 3 de Julio 1978 en un bosque cercano a Fort Lauderdale y dado por muerto tiempo atrás, reapareció en los hangares anteriormente citados –los registros del hospital general Fort Laudader vislumbran que la noche del 1 de Julio de 1986 se reportaron apagones generales en el condado que obligaron al hospital a trabajar con generadores de emergencia. También aparece el nombre de David Scott Freeman ingresado el 2 de Julio–, dando lugar a los acontecimientos que a continuación hemos reconstruido sobre lo sucedido aquellos días.

Diversos avistamientos ocurridos los dos días posteriores a los hechos de día 1 de Julio revelan que una suerte de nave interplanetaria –de la que existen fotografías obtenidas en Tokyo y en una gasolinera de Florida y de las que nunca se ha demostrado que se traten de un montaje– metálica, reflectante y suave al tácto, con algún tipo de habilidad que la permitía alcanzar un estado de licuado magnético semisólido y a través del cual era capaz de metamorfosear su apariencia externa. Se encontraba en custodia de la NASA. Carolyn McAdams consiguió eludir la seguridad de la NASA [antes de ser despedida] y divulgar un fragmento de lo acontecido durante unas pruebas en las que el joven había conectado frente a unos ordenadores con los que se le iba a realizar una copia de los estímulos que se llevaran a cabo en su cerebro en el interrogatorio, donde el resultado fue el control remoto del joven de todas las computadoras presentes en la habitación, y las respuestas impresas en los monitores:

1. ¿Como te llamas?

David Scott Freeman

2. David ¿donde has pasado los últimos ocho años?

En un módulo de análisis sobre Phaelon.

   3. David ¿con que funcionaba la nave en que viajabas?

[Jeroglíficos incomprensibles en pantalla].

   4. ¿Que distancia hay de la tierra a Phaelon?

Equivalencia: 560 año/luz.

   5. ¿Cuanto tardaste en llegar allí?

2’2 horas solares.

   6. David ¿donde esta Phaelon?

[Sucesión de carta galácticas en pantalla hasta congelar una imagen de un sistema solar]

   7. David ¿esto es Phaelon?

Si

Navegante 4

–Recreación

A tenor de este echo esclarecedor podemos suponer que de manera incomprensible para la física David Scott Freeman viajó a velocidades superiores a la luz, desafiando a la relatividad y concluyendo que para el joven solo habían pasado cuatro horas desde la noche de su desaparición ocho años atrás.

La familia Freeman no a concedido ninguna entrevista desde entonces, pero amigos cercanos a la misma filtrarón con el tiempo que el joven David aseguraba haber estado fuera de casa apenas unas horas –confirmando los datos recabados– en tanto fue a buscar por petición de su madre a su hermano pequeño Jefry. El cual comentó que su hermano pequeño reaparecido insistía en que una voz le llamaba y le decía que estaba herido.

Tratando de atar los cabos podemos llegar a las siguientes conclusiones. La NASA se hizo con una nave de origen extraterrestre a la que se le realizaron diversas pruebas sin obtener respuestas concluyentes. Les fue posible acceder a su interior y el aparato no mostraba fisuras de ningún tipo en su superficie que indicase que tal cosa fuese posible. En algún momento David Scott Freeman –no sabemos si por voluntad propia o inducido por un ente alienígena– escapó de su confinamiento y burló la seguridad del aparato volador más vigilado de la tierra, lo abrió y lo hizo funcionar. Fuentes en el anonimato aseguran que se aplico el protocolo pertinente en cuanto se observó una opertura trasera en el ovni.

Protocolo:

  1. Sellar las puertas.
  2. Registro de cualquier sonido emitido.
  3. Activación de grabaciones en 1’1.
  4. Activación del mando de control 7-(menos)A.
Navegante fly 2

Fgr. Helicoptero nº 4

Cuando seguridad accedió al interior del hangar la nave volvió a sellarse como si se tratase de mercurio. Se elevó del suelo y emitió una descarga de energía en forma de plasma frío y electricidad que destrozaron los cierres de las compuertas. Se deslizó hasta el exterior y tras detenerse durante un breve espacio de tiempo a 5 metros sobre el suelo, se elevó a una velocidad vertiginosa de 10 matchs hasta detenerse a 20 km sobre la superficie terrestre. Se mantuvo allí un breve espacio de tiempo y volvió a descender hasta el punto de partida original, dejando confuso a todos los que presenciaban el evento. De pronto, su forma comenzó a fluir nuevamente hasta adquirir una forma de flecha de aspecto aerodinámico para al instante siguiente salir disparado y desaparecer en décimas de segundo para volver incomprensiblemente a detenerse a 20 km de distancia. Se enviaron helicópteros en su persecución pero fue un esfuerzo fútil. En ese momento los avistamientos se dispararon por todo el globo, y toda la información recabada desde ese momento es poco de fiar, y en algunos casos puede resultar hasta hilirante.

Recopilación de conjeturas recabadas respecto a Freeman y el Navegante:

El joven David Scott Freeman

  • Le reprogramaron el cerebro con vectores de navegación por el simple placer de ver que pasa.
  • Llamaba al Navegante “Max”.
  • Emitía en hondas Alfa en algún tipo de frecuencia indescifrable en 12’78 ciclos por segundos.
  • Se comunicaba de manera remota con los ordenadores en binario.
  • Transmitió una representación cerebral de manera gráfica de la estructura externa del Navegante.
  • Regreso a 1978 en la nave.
  • Posee un ente entraterrestre murcielagoso denominado Puckmaren.

El Navegante

  • Es una I.A.
  • Es sumergible.
  • Hablaba miles de lenguas.
  • Cogía 2.000.000 de frecuencias de radio.
  • Viaja analizando civilizaciones.
  • Era una nave modelo “Triqmasión”.
  • Es un zoológico.
  • Se le fundió un fusible mientras miraba margaritas.

A día de hoy, toda información oficial relativa a los hechos sigue clasificada bajo llave.

El Cerebro Positrónico

THE-POSITRONIC-MAN

Un positrón es una partícula de antimateria predicha en 1928 por Paul Dirac. A pesar de lo rimbombante de su nombre el positrón no es más que la antipartícula del electrón. ¿Es un electrón puesto del revés con las tripas fueras? No, un electrón tiene carga negativa, si lo invertimos su carga se vuelve positiva de modo que es fácil averiguar de donde surge su nombre anglosajón:

Positive Electrón –> Posi-tron

Por tanto el cerebro positrónico es –aceptando la diferencias técnicas y materiales entre el cerebro de una persona y el de un robot– un cerebro normal y corriente, con la salvedad de que los electrones que circulan por el poseen carga positiva. ¿Quieres esto decir que funcionan de igual forma? No, eso es evidente, es una analogía. Cuando hablamos del cerebro positronico tenemos que acudir al creador literario del mismo, Isaac Asimov (1920-1992) quien acuñó el termino en sus propias palabras porque era un concepto nuevo, y los conceptos nuevos gustan al lector. ¿Tiene esto algo que ver con su funcionamiento? Por desgracia tiene que verlo todo, pues el cerebro positrónico –tal y como fue concebido en su día– no funciona.

¿Como es eso posible? ¿No es el pilar fundamental en el que se sustenta la I.A de toda novela de congetura cientifico-social? Sin duda la I.A. de cualquier tipo debe sustentarse sobre un cerebro, pero que este fuese positrónico no le sentaría nada bien, pues en su concepción original Asimov afirmó que esta extraña senda de circuitos descansaba sobre una delicada malla de platino e iridio donde los impulsos cerebrales, que son equivalente a las comunicaciones neuronales, se realizarían mediante un flujo de positrones. Esto en la teoría de hace cincuenta años son un conjunto de frases bien enlazadas y agradables al oido, y en la práctica, es una Bomba.

¿Por qué? No es culpa de los positrones, los pobres solo están hay y hacen lo que se les pide. La culpa proviene de su propia concepción, sus cualidades como no-materia. En teoría concebir un cerebro –cualquiera que sea el modelo a seguir– de materia o anti-materia es “factible”, y cabe la posibilidad de que un cerebro que aúne ambos conceptos sea “teóricamente posible”, pero no lo será este siglo. Esto se debe a la carga, si un elemento de anti-materia como el positrón descansa sobre una partícula de materia como es el caso de la supuesta malla de platino e iridio con carga negativa de inmediato ambas cargas se anulan (¡ah! ¡Y entonces no funciona!) No, entonces libera una cantidad de energía por kilo equivalente a 9×10 elevado a 16 Julios por kilogramo. Unas diez mil millones de veces mas que la generada por reacciones químicas y diez mil veces mayor que la energía nuclear de fisión.

cerebro-positronico¿No lo sabía Asimov? Si lo sabía, incluso indagando en su obra puedes hallar fragmentos en los que comenta la ”inestable y delicada estructura” sobre la que descansa su creación. Más aún, no es algo que escondiese o de lo que se sintiese avergonzado, el sentó unas bases en 1950, e incluso llegó a sopesar el llamar al cerebro positrónico simplemente computador. Pero el termino había calado de tal manera entre el público que decidió que era preferible no tocarlo, pues el mismo fue acuñado por diversos autores en diversas obras de ficción, y si se destapaba el entuerto podríamos acudir algún día a la habitación de Data a bordo de la Enterprise y descubrir que sus sesos positrónicos descansan fundidos por las paredes.

¿Y hoy en día? Estamos en el mismo sitio y el mismo lugar de hace 50 años. No es un problema de material, incluso de haber nacido en esta época es posible que Asimov hubiera echado mano del grafreno como conductor del flujo neuronal, pero el grafeno es de manera literal una estructura de electrones, por lo que no solo tendría el mismo problema sino que seguramente se le sumaría algún agravante. Los robots con cerebro positrónico siguen siendo una meta que la imaginación cree capaz de solventar con la antigravedad, pero hasta entonces y durante los próximos cientos de años tendremos que contentarnos con procesadores cuánticos que trabajen sobre una base de superconductores.